Preservar el agua dulce y potabilizarla es una tarea complicada, porque la realidad es que es escasa en muchas regiones, debido a que está distribuida de manera irregular y por el desperdicio que ha generado la humanidad a través de tantos años por la contaminación por productos químicos tóxicos o radiaciones.  

Según datos del Consejo Mundial del Agua (CMA) la falta del vital líquido ocasiona la muerte de 3.5 millones de personas por año.

Este organismo dependiente de la UNESCO, precisa que 12 % de la población mundial no tiene acceso a agua potable, mientras que en Latinoamérica y El Caribe 50 millones de personas no acceden a agua limpia y segura.

“Los efectos del cambio climático y sus consecuencias en economías de cultivo, estados insulares y red de aguas no mejorada están directamente relacionadas con el número de muertas por sed y una amplia gama de enfermedades de carácter gastrointestinal, causadas por agua insegura o contaminada en los países más efectados”, subraya la CMA.

¿Cómo estamos en México?


México dispone del 0.1 por ciento del total de agua dulce a nivel mundial, principalmente porque gran porcentaje de su territorio está catalogado como zona desértica, es decir, 9 millones de mexicanos no cuentan con agua potable, según cifras del 2015.

Por eso es tan importante cuidar o preservar el agua, porque si nosotros no somos de esos 9 millones de personas que carecen del vital líquido, estamos en una posición totalmente privilegiada.

Concienticemos, el agua no se debe desperdiciar, se debe cuidar.